Ensalada de pepino, algas wakame y sésamo

En solidaridad con el sector agrícola español, y especialmente el almeriense y andaluz, por la crisis del pepino, hoy me he preparado un plato cuyo ingrediente principal es materia prima de la huerta de Almería.

Se trata de una ensalada de pepino, algas wakame y semillas de sésamo, una receta japonesa clásica  en la que yo hago una variación muy simple: cambio el vinagre de arroz por vino fino de Jerez. Y para homenajear al resto de los productos de la huerta, vamos a preparar este plato escuchando a Los Vegetales, grupo que se quedó en crudo y no llegó a publicar ningún disco.

Ingredientes:

  • Un pepino
  • 2 cucharadas de algas wakame (al hidratarlas aumentan mucho de volumen)
  • Sésamo tostado (negro y blanco)

Para el aliño:

  • 3 cucharadas soperas de salsa de soja
  • 3 cucharadas soperas de vino fino de Jerez (en la receta original es vinagre de arroz)
  • 1 cucharada pequeña de azúcar moreno

Calentar a fuego lento la salsa de soja, el vino fino y el azúcar. Remover para disolver el azúcar unos minutos sin dejar que hierva. Reservar en la nevera.

Hidratar las algas wakame remojándolas en agua unos 15 minutos. Reservar en la nevera.

Pelar y cortar los pepinos en rodajas. La mayoría de la gente prefiere rodajas muy finas, pero yo probé a hacer rodajas gruesas el día que hice la foto.

El truco: Guardar el pepino en la nevera con agua fría, hielo y sal al menos media hora. Así se consigue que esté crujiente y fresquito.

Cuando llegue la hora de sentarse a la mesa, escurre el pepino y colócalo en el cuenco donde vayas a servir la ensalada. Añadir las algas, el aliño de soja y vino fino y espolvorear el sésamo tostado. Si lo has comprado crudo, lo mejor es socarrarlo unos minutos en una sartén. Ojo, que se quema con rapidez.

Esta ensalada es fácil de preparar, está llena de vitaminas y minerales, es ligera y además está riquísima. Las propiedades de las algas wakame son muchísimas, así que no tienes excusas para ponerte en acción.

Todo esto lo vamos a preparar escuchando un disco recopilatorio de canciones de las maquetas de Los Vegetales que fue editado por Subterfuge Records en 1996. Mis temas favoritos: Zona negativa, Sol de California, Mi novia es una zombi, Odio el verano, Atraco a las tres, Vampirela y alguno más

Y por seguir con la defensa del pepino, si no te gustan Los Vegetales, también puedes escuchar los grandes éxitos de Pepino di Capri, un napolitano que tenía pensado para otra receta, pero que va al pelo con esta ensalada reivindicativa

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Curry ‘hipnótico’ de verduras al coco

Curry de verduras al coco

Curry de verduras al coco (Indonesia)

El curry de verduras al coco es una receta indonesia que saqué de uno de los primeros libros de cocina que compré. Tardé varios años en prepararla porque no me llamaba la atención en comparación con otras recetas asiáticas más clásicas.

El día que me puse a ello me sorprendió por su perfecta armonía entre picantes y dulces, con texturas entre crujientes y sedosas. Sano e hipnótico,  las características del plato me recuerdan a la música de The Hypnotic Brass Ensemble, una banda eminentemente instrumental compuesta por ocho hermanos curtidos en las calles de Chicago. Perfecta armonía de percusiones y metales, diálogos sonoros de una belleza que no esperaba en una banda de este tipo. Que uno es muy de guitarras eléctricas y riff afilados.

Yo lo preparo en wok, con alguna pequeña variación de la receta original. Allá vamos:

  •  Aceite de oliva
  • Sal
  • 1 cebolla roja grande
  • 3 dientes de ajo
  • 3 guindillas rojas frescas o tres cucharadas de Sambal Oelek (menos si no te gusta muy picante)
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de concentrado de tamarindo
  • 1 cucharada de pasta de camarones (sustituible por ½ pastilla de caldo de pescado)
  • 250 ml. de leche de coco
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • ½ kilo de mezcla de calabaza, zanahorias y patatas. Yo tiendo a usar más calabaza y menos patatas.
  • 125 gr. de judías verdes
  • Un calabacín
  • 2 tomates de ensalada grandes
  • 150 gramos de hojas de espinacas
  • ½  lima (o limón)
  • Un poco de coco rallado

Picar en pequeños dados las verduras y, finamente, el resto de ingredientes salvo las hojas de espinacas y de laurel. Calentar un poco de aceite en un wok. Bañar las paredes de manera homogénea. Saltear a fuego medio y durante 5 minutos la cebolla, el ajo, la guindilla y la pasta de camarones. Removiendo bien para conseguir que ligue la pasta.

Añadir el laurel, el concentrado de tamarindo, el azúcar, la sal y la leche de coco. Cuando comience a hervir, reducir el fuego y dejar cocinar durante cinco minutos más. Toca incorporar la calabaza, la zanahoria, la patata. Tapar el wok y dejar actuar a la lumbre otros siete minutos removiendo de vez en cuando. Es el momento de añadir calabacín y judías y dejar cocer 5 minutos más. Destapar el wok, echar el tomate y las espinacas y esperar dos minutos.

Retirar el laurel, servir y rematar el plato en la mesa añadiendo un chorro de lima y unas cucharaditas de coco rallado.

Los tiempos son importantes para que las verduras salgan crujientes y en su punto, pero tampoco hay que obsesionarse. Si te pasas también va a estar delicioso.

En los tiempos muertos es recomendable golpear los cacharros de cocina y la vajilla con uno o dos cucharones de madera. Siguiendo el ritmo de la batería de la Hypnotic Brass Ensemble, concretamente de su disco homónimo, de 2009.

Mis canciones favoritas son War, Alyo, Sankofa y Rabbit Hop, que tiene un rollo muy zíngaro que en algunos momentos me recuerda a la banda de Emir Kustutrica.

Salud y rocanrol

Ceviche de gambas

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El ceviche (o cebiche) es mi receta favorita. Especialmente el de gambas. Se trata de un plato de pescado o marisco cocido en el ácido de cítricos. Se prepara en toda la costa pacífica de América Latina y, aunque hay muchas polémicas entre países sobre su origen, diversas fuentes fiables lo sitúan en Perú, donde además es ‘Patrimonio Cultural de la Nación’.

Me cautivó desde la primera vez que lo probé, hace años, en casa de mi amigo Juan Manuel Cidrón. Más tarde, en 2007, tomé algunos ceviches gloriosos en un viaje por Chile. También disfruté de ellos en restaurantes peruanos, mexicanos y ecuatorianos en España. Poco después empecé a experimentarlos en casa, con algunos fracasos iniciales. La receta que cuento aquí es la mejor de las que he conseguido. Pido perdón de antemano a los puristas del ceviche.

Para preparar ceviche de aperitivo para seis personas pilla en el mercado lo siguiente:

  • ½ kilo de gambas frescas
  • 6 limas
  • 4 limones
  • 1 cebolla roja
  • Guindilla roja (al gusto) o dos cucharadas de Sambal Oelek
  • 1 aguacate
  • 1 manojo de cilantro
  • 1 cucharada de ketchup
  • 1 cucharada de mostaza
  • Unas gotas de salsa Perrins
  • Un chorro de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta
  • Opcionales: maíz, apio y tomate

Pelar las gambas y reservar en un bol de cristal. Picar la cebolla, la guindilla y el cilantro (apio y tomate, si quieres). Mezclar con las gambas, añadiendo el ketchup, la mostaza y la salsa Perrins. Exprimir el jugo de las limas y limones. Cubrir con este zumo las gambas. Cubrir y guardar en la nevera de 20 a 30 minutos. El tiempo de maceración depende de los gustos, puede ser más o menos tiempo. A mi me gusta incluso con 10 minutos cocción.

Después, retirar todo el jugo. Si quieres te lo puedes beber, está rico. A ese caldo se le llama leche de tigre, de pantera o de monja, dependiendo del pescado o marisco con el que se prepare.

Cortar el aguacate en dados y añadir al ceviche. Salpimentar, incorporar un chorro de aceite de oliva virgen extra, mezclar y servir inmediatamente. En este punto también puedes añadir el maíz, que dará un toque dulce al ceviche.

Recuerda que ya lo dicen los Johnny Jets, en su hit: “Limoncito… me dicen las chamacas por doquier, porque doy besos amargos pero dulces a la vez”.

Y como el ceviche es un plato común a tantos países me he currado una lista de Spotify que repasa algunos de mis temas favoritos del rocanrol de América Latina, especialmente de los 60 y 70, pero con alguna banda contemporánea.

Hay en la lista grupos de México (Johnny Jets), Panamá (Los Rabanes), Perú (Los Datsun’s, Los Saicos, Traffic Sound, Los York’s…), de Chile (Luis Dimas, Gloria Benavides, Los Ramblers, Chancho en piedra)

En cuanto a lo contemporáneo puedes encontrar a los españoles Wau y los Arrrghs y algunas rarezas extra.

Como este ceviche es una versión de los clásicos de varios países, encontrarás en la lista varias versiones de clásicos del rock, pero ‘latin style’. He llamado a la lista ‘rocanrol ceviche’. Empieza escuchando Limoncito y luego reproduce en aleatorio, si quieres.

Salud y rocanrol

Espárragos ‘Malas Compañías’

Después de un viaje de trabajo a Pamplona, mi maleta vino cargada de productos navarros. Para unos espárragos frescos y maravillosos de abril se me ocurrió esta receta cuya mezcla de ingredientes me sorprendió aunque al principio pensaba que no iba a funcionar. Por eso estoy convencido de que es un plato para compartir con ‘mala gente’. Con esos amigos que una madre detesta, esa ex novia que tus amigos preferirían que dejaras de ver a escondidas, o esos compañeros de trabajo que jamás te enseñarán nada bueno ni saludable. Gente que te avergonzaría admitir que invitas a tu casa, pero con los que sin embargo pasas muy buenos ratos.

La receta es sencilla y rápida. La vamos a disfrutar con un disco de Los Deltonos, uno de los bastiones patrios del rocanrol más electrizante.

Las cantidades, según comensales. Con las indicadas debería dar para cuatro o cinco personas. Allá vamos:

  • Tres espárragos blancos navarros por persona
  • Salmón ahumado al gusto
  • Sal (yo he utilizado sal negra pensando en la foto, pero puedes usar la que te guste más)

Para la crema

  • 1 Remolacha grande
  • De 100 a150 ml. de nata

En mi caso usé remolachas y espárragos frescos, pero puedes utilizar envasados aunque seguro que el sabor no es igual. La remolacha se cuece de una a dos horas (dependiendo del tamaño) en agua con sal y sin quitar la piel. Los espárragos hay que pelarlos, atarlos en manojos según calibre y cocerlos de 15 a 20 minutos en una olla alta, de pié y con las puntas fuera del agua. Se puede cubrir la olla con un trapo de cocina limpio para que las puntas queden perfectas.

Bate la remolacha (pelada) y la nata a velocidad alta, hasta conseguir una crema esponjosa. Calienta la mezcla sin dejar que rompa a hervir.

Con una o dos láminas de salmón enrolla tres espárragos, ponlos sobre una sábana de crema de remolacha, decora con sal negra y a disfrutar con tus malas compañías.

Y como con las malas compañías uno se lo pasa muy bien, es obligatorio preparar estos espárragos con Los Deltonos ‘Ríen Mejor’, el disco de 1996 (por mucho que Spotify diga que es de 2003) de la banda cántabra.

Recomendable escucharlo en orden aleatorio pero empezando por ese gran himno borde que es ¿Por qué voy a tratarte bien?… (si ni siquiera te conozco). Conviene recrearse en la letra de Nada si tú eres la mala compañía.

También destacaría temas como Lo dije bien, A comer, a casa, Puedo morir, País bocazas, Fácil o El último número.

Si te sobra crema de remolacha, acaba con ella de madrugada, borracho y a cucharadas de pié en la cocina. Procura manchar ropa blanca para acordarte por la mañana de no volver a juntarte con semejante tropa.

Salud y rocanrol!!

Fajita Noruega en cuero negro

Hace unas pocas noches tocaba hacer limpieza en la nevera y la despensa. Esto implica revisar envases, fechas de caducidad, cajones, etc. El objetivo es dar salida a todo lo que haya que consumir con urgencia. Cuando me obligo a estas misiones de riesgo necesito rock de alto voltaje y disfruto improvisando en la cocina.

Pues en la última ocasión me encontré un paquete de salmón ahumado a punto de caducar; unas tortitas de trigo mexicanas que no podían esperar más; y botes de alcaparras, caviar de algas y de queso de untar que pedían a gritos que los rematara.

El resultado es este plato que he bautizado (sin comerme el coco ni un minuto) como Fajita Noruega. Es obligatorio prepararlo escuchando algo de rock escandinavo, pero mi recomendación es sincronizarlo con el ‘Scandinavian Leather’ (2003) de Turbonegro.

Olvídate del delantal. Este plato se cocina en ropa interior, zapatillas y con la chupa de cuero puesta. Cuanto más larga, mejor. Los ingredientes (la cantidad según comensales y gustos):

  • Tortitas de trigo
  • Queso de untar (suave)
  • Salmón ahumado
  • Cebolla
  • 1 limón
  • Alcaparras
  • Caviar de algas (sustituible por un poco de mayonesa con wasabi)
  • Eneldo

En primer lugar pica la cebolla y ponla a macerar con el jugo del limón. Deja reposar la mezcla de media hora a tres horas, según la prisa que tengas. De esta manera, el sabor de la cebolla se suaviza y queda perfecta para comer en crudo.

Mientras esperas, sírvete un vodka con guindillas, siéntate en el sofá  y disfruta explorando grupos escandinavos como Hellacopters, Backyard Babies o Gluecifer.

Cuando ya toque echarle algo sólido al cuerpo, pincha Turbonegro y a trabajar. Para preparar las tortitas sigue las instrucciones del envase. En esta ocasión, yo las hidrate un poco antes de meterlas 20 segundos en el microondas. Una a una.

Después, unta queso sobre las tortitas. Reparte el salmón ahumado, la cebolla escurrida, las alcaparras, el caviar de algas y el eneldo entre todas las tortitas que vayas a preparar. Enrolla y a disfrutar.

Posiblemente ‘Scandinavian Leather’ no sea el mejor disco de Turbonegro, pero seguramente esta receta es mejorable y tampoco aporta gran cosa a la historia de la gastronomía. Eso sí, es fácil y rápida a más no poder. Perfecta para esos días en los que uno está tan cansado que no tiene ganas de preparar la cena. Y por cierto,  la imagen de la portada del disco se enrolla sobre si misma, como la fajita.

Salud y rocanrol